El manejo de “detalles minuciosos” es para Tarantino algo casi imprescindible en su trabajo cinematográfico. En sus películas aparecen temas intrascendentes de la vida cotidiana: monólogos sobre hamburguesas europeas, propinas a camareras o reflexiones tipo las de la novela The Mezzanine (Nicholson Baker), sobre sorbetes de plástico y cordones de zapatos. Para Tarantino todo eso es como una parodia quijotesca de la vida cotidiana.
El principio de Reservoir Dogs es una muestra clara de esos “detalles minuciosos”. Dar o no dar propina. Ahí está el dilema.






